Lecciones para un líder
CRISTHIAN INFANTES CALDERÓN
Socio Principal de la
firma de Consultoría “Calderón & Asociados” S.R.L.
cringrupo@gmail.com
No cabe duda que cuando se asume la responsabilidad de
liderar, este rol viene a su vez con una posición privilegiada y que en algunos
casos es aprovechada en beneficio personal, produciendo conflictos de intereses
entre el grupo. Es preciso citar algunos hechos históricos. Corría el año 491
en la ciudad de Constantinopla, cuando asumió el papel de emperador Anastisio I (Bizancio), hombre que se
caracterizó por llevar una vida metódica y sencilla, a su ascenso de inmediato
el pueblo bizantino acuñó la frase «Que gobierne como ha vivido»; el mensaje es
actuar con humildad y sabiduría, lo contrario deforma nuestra personalidad y en
algunos casos produce daños irreversibles.
La formación académica y en valores ayuda a trazar el
camino hacia el liderazgo, éste hecho se observa claramente en la historia,
cuando en el año 37 asumió el papel de «Emperador» o «Líder» Calígula, caracterizado por
excentricidades y abuso de poder. Posteriormente hacia el año 68 ascendió al
poder Nerón y volvió a repetirse la
historia de Calígula, probablemente se deba a que a temprana edad
empezaron a obtener todo cuanto deseaban sin mérito alguno, así poco a poco
fueron perdiendo el juicio y llegó a su fin su período en el total caos (es
difícil aprender a ser prudente en éstos casos).
En otro contexto diferente y muchos años más tarde, en
987 se coronó Rey de Inglaterra Ethelred
the Unraeding («Ethelred el No Preparado»), pues no estuvo preparado (o
aconsejado) al igual que Calígula y Nerón
para hacer frente a las crisis que abundaron en su reinado, solo la
capacitación constante y la mejora continua coadyuvan a ser un mejor líder,
aptitud que es cultivada en parte por los buenos hábitos y la práctica de
lectura.
Hasta aquí he tocado aspectos relacionados al líder, pero
¿qué puede hacer un líder sin buen equipo?, en ésta tercera y última lección
que sugiero el rey David nos ha dejando un mensaje.
Para el año 1000 a.C. David
ya se había ganado la confianza de los criados y la afición de todo el pueblo,
tras la fama adquirida por éste joven aparecieron los celos de Saúl (el rey) quien comienza a perseguir
a David, éste huye hacia el desierto
y aquí reunió un nuevo grupo de seguidores, para luego convertirse en el
paladín de los oprimidos, tras la muerte del rey Saúl, como es usual observar a través de la historia devino una
serie de guerras civiles y conspiraciones hasta que se le reconoció a David como rey. De no haber preparado y
adherido un «nuevo grupo» de seguidores («equipo de trabajo»), para luego
ganarse su confianza y respeto, probablemente hubiese fracasado como líder. Es
frecuente observar en las organizaciones conspiraciones producto tal vez que
todos sienten estar al mismo nivel y capacidad para asumir el liderazgo,
situación que es posible revertir o corregir si se aprendiera de muchos de los
líderes de éxitos como lo fue David u
otros más y por qué no de los que fracasaron («Para que luego no se repita»),
muchos de éstos sucesos para nuestra suerte han quedado escritos para la
posteridad. La tarea de leer, aprender y ponerlo en práctica… ayudaría a
ejecutar una mejor labor.
«En
tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el
presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto. »
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